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Nuestro compromiso

Tenemos 10 años para definir el futuro del planeta. Hagámoslo juntos.

En el acuerdo de París de 2015, los principales líderes mundiales adoptaron un conjunto de 17 objetivos globales (Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible) buscando erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos sus habitantes. Sin embargo, aunque en muchos ámbitos se ha avanzado (igualdad, educación, pobreza), hay uno en el que no vamos lo suficientemente rápido: la protección del planeta debe ser una prioridad, ya que sin un planeta donde vivir todo lo demás no tendrá sentido. 

El 13er objetivo exigía medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus repercusiones. Para ello, los países acordaron trabajar para frenar el aumento de la temperatura global por debajo de los 2°C (intentando limitarlo a 1,5°C). Sin embargo, los gobiernos no están actuando al ritmo necesario. En 2020 y 2021 hemos vivido sucesos climáticos devastadores (grandes incendios forestales en Australia y California, huracanes en EEUU y México, inundaciones en Kenia, Japón y Corea, grandes nevadas como Filomena que colapsan durante semanas nuestro país, etc.), todos ellos efectos tangibles de la emergencia a la que nos enfrentamos.

Y esto parece sólo el comienzo. Los refugiados climáticos son ya una realidad: las sequías, las inundaciones o la desertificación arruinan cosechas, agravan las consecuencias de la guerra y obligan a miles de personas en todo el mundo a abandonar sus hogares, siendo las personas más pobres y vulnerables las más perjudicadas.

Necesitamos comprender que no se trata de un problema “ajeno”, también nos afecta a nosotros: se estima que en 2050 hasta 2/3 de España se encontrarían en riesgo de desertificación (pudiendo afectar las sequías a ciudades como Madrid y siendo la Península Ibérica la zona más afectada del continente europeo) y las subidas de 30cm del nivel del mar afectarían a gran parte de las costas españolas, especialmente a Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Barcelona o La Coruña (llegando a quedar algunas comarcas gallegas inundadas en consecuencia).

Todo sin mencionar los graves efectos de la crisis climática en la biodiversidad. Según múltiples estudios, nos encaminamos hacia la 6ª extinción masiva de la humanidad. La mitad de los animales que vivieron en la Tierra ya ha desaparecido y se están alterando las funciones biológicas de muchos ecosistemas poniendo en riesgo a los animales que en ellos habitan. De hecho, según National Geographic, las especies marinas están desapareciendo aún más rápido que las terrestres debido a la subida de la temperatura del mar.

Los océanos, que son la fuente del 70% del oxígeno que respiramos, tienen una función clave en la lucha contra el colapso climático, absorbiendo hasta 1/3 de nuestras emisiones de CO2. Sin embargo, y de acuerdo con un reciente informe del IPCC, un aumento de 2°C  podría tener un impacto significativo en la temperatura y acidificación de los mismos (llegando a extinguir los arrecifes de coral casi por completo), así como en la subida de 10 cm del nivel del mar (exponiendo a más de diez millones de personas a inundaciones). 

El IPCC afirma que limitar la subida a 1,5°C supondría reducir el número de personas expuestas a los riesgos climáticos y la pobreza en varios cientos de millones. Pero esto requiere medidas urgentes y de gran escala por parte de gobiernos, así como cambios de consumo por parte de los individuos. 

Según la ONU, la moda es la 2ª industria más contaminante del planeta: produce más emisiones de gases de efecto invernadero que todos los vuelos y transportes marítimos internacionales juntos. Además, su consumo se ha incrementado un 60% en la última década y, sin embargo, cada prenda tan sólo se utiliza 10 veces de media antes de ser desechada, reciclándose únicamente un 1% de la producción.

De acuerdo con la Ellen MacArthur Foundation, el equivalente a un camión lleno de ropa de desecha o se quema cada segundo. Y se estima que para 2030 los residuos de moda se incrementarán en un 60%, llegando a 148 millones de toneladas (Global Fashion Agenda, BCG). Según un estudio de las Naciones Unidas (Global Material Flows), si seguimos consumiendo a este ritmo, en 2050 necesitaremos tres veces más recursos naturales que en la actualidad.

Además, y dejando de lado la explotación y las desigualdades sociales generadas en los países en vías de desarrollo, la moda es la principal responsable del 20-35% de los micro-plásticos presentes en los océanos (The State of Fashion, McKinsey) y cada año se vierten más de 500 mil toneladas de microfibras al mar debido al lavado a máquina de nuestra ropa (Ellen MacArthur Foundation). De hecho, se estima que al ritmo actual en 2050 habrá más plástico que peces en el mar (World Economic Forum) y nosotros, sin saberlo, contribuimos cada día a ello. 

Los datos son ciertamente abrumadores, pero hay algo positivo en todo esto. Todavía contamos con 10 años para actuar y limitar las consecuencias del cambio climático en nuestro planeta. Nuestras decisiones de consumo juegan un papel clave para lograrlo y, si como sociedad fomentamos modelos de circulares de producción y consumo de moda, eliminando de la ecuación la generación de nuevos plásticos y residuos, estaremos contribuyendo a dejar a las futuras generaciones un mundo mejor.

El planeta en el que vivimos ha llegado a la situación en la que nos encontramos por errores cometidos en el pasado. Pero estamos a tiempo de cambiar el futuro. Dentro de 30 años nuestros hijos y nietos mirarán atrás y nos preguntarán, ¿vosotros qué hicisteis por solucionarlo? La respuesta estará en nuestras manos.

Por esto surge Batera, porque creemos que, juntos (batera, en Euskera), podemos cambiar el rumbo de estos sucesos. Creemos en un Plan B, un plan que comienza aquí, ahora, con nosotros. Creemos que existe una forma diferente de consumir moda, más consciente, más responsable, más comprometida con el planeta. No se trata de renunciar a lo que nos gusta, sino hacerlo de manera diferente.

En Batera estamos comprometidos con el planeta y especialmente con los océanos. Las personas que formamos el equipo de Batera nacimos cerca del mar y cada día que pasamos lejos de él lo echamos de menos. Los océanos son nuestro refugio cuando queremos volver a conectar con nosotros mismos y nos inspiran a la hora de diseñar nuestras prendas. Son el origen de la vida y el futuro de la misma, el planeta que dejemos a las futuras generaciones depende completamente de cómo cuidemos nuestros océanos. 

Es por eso que queremos protegerlos, donando a partir de nuestra primera colección* en 2022 parte de nuestros beneficios a proyectos vinculados con la conservación de los océanos, la recuperación de los corales y la protección de la fauna marina. Actualmente estamos identificado diferentes proyectos con los que podamos colaborar, muy pronto podremos contaros más acerca de esto. Si quieres ser de las primeras personas en descubrirlo, únete aquí a nuestra comunidad y síguenos en nuestras redes sociales (Instagram y Tiktok). ¡Te esperamos!

* Nota: en la “Colección cero” de Otoño / Invierno 2021 (Before we Fall) buscaremos cubrir nuestros costes y, si hubiera algún mínimo beneficio, lo utilizaremos para reinvertirlo en la Colección 1 de Primavera / Verano 2022. Será a partir de ahí que podremos destinar parte de nuestros a un proyecto que pronto os presentaremos. 

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Las fotografías utilizadas en esta página han sido extraídas de la página web Unsplash.com. Nos gustaría dar crédito a sus autores: Ivana Cajina, Erik (apellido no encontrado), Matt Hardy, Hermes Rivera, David Troeger, Steven Van Loy y Alexandre Brondino, respectivamente.